De las siguientes afirmaciones sobre la visión, ¿Cuál o cuáles es(son) verdadera(s)? I) El tener una buena visión es imprescindible para poder captar las diversas situaciones que se presentan al conducir. II) Existe un alto riesgo de que los conductores cuyo campo visual no es lo suficientemente amplio, no alcancen a reaccionar a tiempo ante peligros provenientes de los lados. III) Si usted conduce durante un largo tiempo en condiciones difíciles, puede tener problemas para apreciar correctamente lo que ve y, por lo tanto, tomar decisiones equivocadas. IV) Las personas jóvenes son más sensibles a la luz deslumbrante que los mayores.

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La afirmación es verdadera. La conducción segura depende en gran medida de la capacidad visual de la persona conductora. Una reducción de la visión, sea por problemas de agudeza visual, visión nocturna, limitaciones en el campo visual o cualquier otra alteración ocular, puede influir significativamente en la capacidad de reacción frente a situaciones de tránsito. Contar con un campo visual amplio permite anticiparse a peligros que aparecen desde los costados (peatones, ciclistas o vehículos) y distinguir señales, luces y obstáculos a tiempo. Asimismo, una visión nítida a diferentes distancias, tanto de día como de noche, es imprescindible para reconocer oportunamente semáforos, señales de tránsito y movimientos repentinos en la vía.

El Libro de Conducción en Chile enfatiza que un campo visual satisfactorio y una visión clara en todas las condiciones lumínicas son esenciales para resolver con éxito las situaciones más complejas del tránsito. Por ello, se recomienda que toda persona conductora preste atención a cualquier alteración en su vista y consulte oportunamente a un especialista, ya que un problema no tratado puede traducirse en tiempos de reacción más lentos, errores de percepción de distancias o incluso en la imposibilidad de detectar un obstáculo o usuario vulnerable en la vía. Conducir con visión reducida es equivalente a hacerlo con información incompleta, lo que eleva el riesgo de siniestros viales.

  • Campo visual adecuado: fundamental para detectar riesgos laterales.
  • Visión nítida a distintas distancias: permite leer señales y calcular frenadas.
  • Adaptación a condiciones de luz: imprescindible para conducir de día y de noche.
  • Atención a cambios visuales: un examen oftalmológico puede prevenir accidentes.

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