¿Cómo afecta la temperatura ambiental a la conducción?

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Actualizado el 16-04-2024

En Chile, las variaciones climáticas pueden afectar tu experiencia de conducción. Desde el calor del desierto hasta el frío, cada región presenta desafíos únicos. Descubre cómo adaptarte a la temperatura ambiental para garantizar una conducción segura.

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Efectos de la temperatura ambiental en la conducción de un auto


En 2023, el planeta alcanzó temperaturas récord, con días de calor insoportables, aunque eso no quita que mucho países hayan vivido inviernos fríos. Ya sea frío o calor, la temperatura también afecta a los vehículos.

¿Sabes cómo el verano o invierno afectan al rendimiento de tu auto? Te contamos cómo el frío y calor tienen efectos sobre el rendimiento de tu vehículo, y también trucos para prevenir complicaciones importantes.


Efectos del calor sobre el rendimiento del auto

Piscinas, playa, sol, y gotas de sudor que nos corren por la cara. El calor afecta no solo a las personas, sino que también a los vehículos, y el verano no es amigo a la hora de cuidar el rendimiento de los mismos.

El motor de los vehículos utiliza una mezcla entre aire y combustible para que se den esas pequeñas explosiones que dan movimientos a los pistones, y le ponen en funcionamiento. Si la temperatura del aire que entra es muy alta, puede provocar problemas.

Si bien las complicaciones pueden comenzar a los 25 Cº, éstas realmente se dejan ver a los 30 Cº, ya que el aire que ingresa tiene una concentración de oxígeno más baja que lo habitual, lo que afecta la mezcla perfecta para que se den esas explosiones.

El motor del vehículo intenta subsanarlo utilizando más combustible para asegurar el funcionamiento del mismo, el que igual se ve mermado en su potencia.

Así, en días de calor nos encontramos con un motor menos potente, y que además gasta más bencina que lo habitual.

El líquido refrigerante y aceite de motor pueden no funcionar tan bien como deben a la hora de enfriar el motor, lo que puede provocar que el mismo se recaliente. Por eso hay que estar alerta a la temperatura del motor.

La batería, transmisión y neumáticos también podrían verse afectados, así que podríamos decir que el calor extremo que muchas veces se ve en verano es un enemigo directo de nuestro vehículos.


Cómo cuidar tu motor de los efectos del calor

Ya que los humanos no podemos controlar el clima, igualmente tenemos herramientas para evitar que nuestro vehículo esté expuesto demasiado tiempo a temperaturas extremas, y prepararlo para afrontar lo mejor posible el verano.

Lo primero es asegurarse que tanto el líquido refrigerante como el aceite de motor estén en niveles óptimos, y que hayan sido cambiados dentro del tiempo recomendado.

Si te toca el cambio de aceite u otros líquidos cerca del verano, quizá sea buena idea adelantarlo un poco.

Si vas a conducir, evita los trechos largos, ya que al hacer funcionar el motor durante períodos prolongados contribuye a que este se recaliente.

Los expertos recomiendan un máximo de 2 horas ó 200 kilómetros, lo que se de primero. Al estacionarlo, busca lugares con sombra


Efectos del frío sobre el rendimiento del vehículo

Nos vamos al otro extremo: Los fríos días invernales tampoco son amigables con el rendimiento del vehículo, e incluso pueden influir en que estos sufran accidentes si es que no toman los resguardos necesarios.

Cuando el termómetro sube poco, el motor tarda más tiempo en calentarse y alcanzar la temperatura óptima para su funcionamiento, requiriendo para ello un mayor consumo de combustible para poder ponerse en marcha y lograr el rendimiento deseado.

Al quemar más combustible, también emite más contaminantes.

Con el frío, el aceite del motor puede hacerse más espeso y no cumplir correctamente su función de lubricar las diferentes partes del motor, por lo que se usa más aceite que en condiciones normales.

Por eso hay que revisarlo con mayor frecuencia para asegurar que sus niveles son óptimos y que la viscosidad no esté por sobre lo normal.

Los neumáticos también sufren con el frío, ya que la presión de aire disminuye ante las bajas temperaturas, y neumáticos con presión inferior a la normal no harán bien su trabajo.

Asimismo, la elasticidad de las gomas disminuye cuando se está bajo los 10 Cº, lo que complica su adherencia al pavimento y acelera su deterioro, lo que puede provocar accidentes.

Con el frío, tendemos a prender la calefacción con mayor frecuencia y no es para menos, pero eso no está libre de consecuencias: El desgaste de la batería será mayor, y el alternador trabajará más, lo que lleva a un mayor gasto de combustible.

Si el frío normal afecta el rendimiento del vehículo, esas temperaturas polares que algunos países experimentaron por primera vez en su historia pueden provocar que aquellos vehículos que utilizan diesel como combustible, vean que este se congele.

El diésel puede congelarse ante temperaturas de -10 Cº, eso no ocurre con la gasolina común que necesita temperaturas a la que es casi imposible llegar para hacerlo.

Si vives en climas fríos, o estás ante un invierno especialmente duro, utiliza el llamado diesel azul, el cual contiene un aditivo que permite que este se congele a temperaturas de -30 Cº, a las que se llega solo en lugares muy extremos.


Cómo cuidar tu auto de los efectos del frío

Para evitar que el frío merme el rendimiento de tu vehículo, o lo haga lo menos posible, hay algunas cosas que puedes hacer.

La primera es revisarlo con frecuencia. Antes del invierno, revisa el estado de los neumáticos y el aceite de motor, y sigue haciéndolo de forma frecuente.

La prevención es importante para evitar problemas. La mayoría de las bombas de bencina cuentan con manómetros para medir la presión de aire de los neumáticos, se pueden usar gratis, lo mismo con las mangueras para inflar de ser necesario.

Si bien la calefacción es importante, no es necesario que tu vehículo se convierta en un hábitat tropical. Úsala a una temperatura agradable, lo suficiente para quitarte el abrigo, guantes, gorro y bufanda.

Es más, nunca conduzcas con el abrigo, parka o chaqueta puestos, y jamás pongas a un niño en su silla sin quitársela, ya que en caso de accidente podría resbalarse y salir disparado.

Guarda tu auto en un lugar donde esté protegido de las bajas temperaturas. Si no cuentas con un estacionamiento cerrado, busca un lugar techado, o compra una funda para cubrir tu vehículo y que lo proteja lo mejor posible del frío.

En caso de vivir en un lugar donde nieve o se forme hielo, utiliza neumáticos de invierno. Si no tienes experiencia conduciendo en nieve, o rara vez lo haces, usa cadenas.

Ya sea frío o calor, está en nosotros cuidar lo más posible nuestros vehículos de las consecuencias de exponerse a climas demasiado fríos o cálidos, los que cada vez se harán más extremos.


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